Verano, vacaciones……¿relajación o estrés?

Año tras año llegamos al verano sin aliento, el curso académico y/o laboral ha sido agotador, tenemos la sensación de que nos han exprimido como a limones y es que lo hemos dado todo en el trabajo, en casa, en el colegio de los niños, con la familia, con los amigos… o llegan ya de una vez las vacaciones o este año sí que “reventamos”.

Llegamos al trabajo arrastrándonos, conseguimos terminar la jornada poniendo buena cara, aunque las ojeras nos delatan, a ver si hoy logramos dormir las ocho horas, a ver si esta vez tenemos suficiente tiempo.

Los niños ya han terminado el colegio, están en un campamento urbano, o al cuidado de alguien, se lo han pasado fenomenal, los monitores o cuidadores nos dicen que se han portado genial, pero qué majetes son estos hijos, qué bien educados, si parece que no hay niños. Claro que eso sólo sucede cuando están fuera de casa, porque a estas alturas del año, cuando están con la familia es el descontrol total, ninguno obedece, chillan, lloran, se pelean, tienen hambre, pero no quieren comer lo que les pones, tienen sueño, pero no quieren ir a dormir a su hora, se tienen que asear y no hay manera y por la mañana no es mejor, no se levantan al oír el despertador, no desayunan, no se visten, vuelve la batalla campal.

Pero ¿qué está pasando? ¿Todo esto no lo teníamos ya superado?   A este paso no llegamos con salud suficiente a las deseadas vacaciones.

El cansancio de 11 meses de madrugones para toda la familia, el cansancio producido por las altas temperaturas y los días más largos que nos invitan a una mayor actividad, nos pasan factura. Los hijos requieren toda nuestra atención porque ya están de vacaciones y sus tareas son lúdicas, les demandan actividad física y mental sin responsabilidad, pero para los adultos es diferente, sigue habiendo las mismas responsabilidades, tal vez incrementadas por la cobertura que hay que dar a algún compañero que ya está disfrutando de su tiempo de descanso o por la reducción de jornada que nos deja más horas de ocio pero que reduce las laborales y hay que esforzarse por sacar todo el trabajo a tiempo.

No es sencillo, pero sí es posible:

Procura mantener las rutinas, explica a tus hijos que, aunque ellos están de vacaciones, tu tiempo de descanso aún no ha llegado y necesitas tranquilidad para seguir concentrándote en tu trabajo y las necesidades familiares.

Recuerda siempre que más vale calidad que cantidad, el tiempo que les dediques debe ser pleno, sin distracciones, concentra toda tu atención en encontrar la satisfacción de compartirlo con ellos.

Unos breves ejercicios de relajación con respiraciones profundas, pueden ser un buen comienzo, realizadas en familia resultarán un juego muy divertido y un punto de partida para que el resto de las actividades se lleven a cabo con cordialidad, con control y con el máximo nivel de disfrute.

Poned caras raras, frunciendo el ceño, arrugando la nariz, torciendo la boca, sacando la lengua, girando la cabeza, buscad expresiones imposibles y tratad de mantenerlas unos segundos hasta que se convierta en algo muy incómodo, tras el esfuerzo soltad todos los músculos de la cara como si fueseis buldogs sacudiendo babas.

Seguid con el juego utilizando primero manos, brazos y hombros, ya sabéis posturas difíciles que exijan tensión muscular, luego con el tronco y finalmente con las piernas y pies.

No olvidéis terminar con la sacudida y estiramiento de cada grupo de músculos. El reto será que con cada postura sólo intervengan los músculos de la zona con la que estáis jugando, el resto del cuerpo debe permanecer relajado.

Tras el juego, niños y adultos os sentiréis más relajados y de mejor humor.

Si quieres entrenar y prepararte para enfrentarte a las vacaciones y a la vuelta, no dudes en consultarnos sin compromiso. En Nascia Retiro nos encantará asesorarte. Nuestra primera cita es gratuita!!

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