Tus hijos y sus miedos

El miedo en los niños

Un 5% de los niños presenta miedo extremo ante alguna cosa o situación. Muchos de estos miedos son normales, son miedos evolutivos, los van a sufrir la mayoría de los niños en algún momento de su infancia.

En el primer año de vida los miedos más comunes son: a los ruidos fuertes, a la pérdida de soporte, miedo a los extraños (entorno a los 8 meses), ansiedad de y miedo a los objetos inesperados, aquellos con un carácter sorpresivo aunque sean conocidos.

Durante la primera infancia (12 a 36 meses) aparecen los miedos físicos como a las caídas o golpes. Además de estos también están los miedos a animales pequeños e insectos, también se mantiene el miedo a los ruidos fuertes, a las figuras extrañas y miedo a la taza del váter porque se traga todo lo que le echan.

En edad preescolar (3 a 6 años) aparecen los miedos simbólicos. El niño a los 15-18 meses ya tiene capacidad simbólica, puede representar objetos que no están presentes. Tienen miedo a la oscuridad (ya que puede rellenar la oscuridad de objetos amenazantes), miedo a la soledad, miedos a seres imaginarios.

El niño distingue lo real de la ficción pero para él una bruja puede ser muy real, por esto los cuentos de hadas empiezan con “Érase una vez” para que el cuento se sitúe en un momento distinto al actual, tranquilizando así al niño, haciéndole ver que todo lo narrado no va a pasar ahora.

En la niñez intermedia (6-9 años) los miedos están cada vez más relacionados con situaciones reales, son miedos realistas. Los miedos más comunes son: miedo a la sangre, heridas, dentista, miedo al rechazo social, miedo a las malas calificaciones (rechazo del profesor), miedo a los acontecimientos que se transmiten en los medios de comunicación, miedo a que entre un ladrón en casa (en el fondo es miedo a que ocurra algo que le separe de sus padres). Asimismo, se mantienen los miedos a seres sobrenaturales como fantasmas, zombies, marcianos, etc.

Entre los 7 y 18 años se añaden los miedos que se instalan: incendios, catástrofes naturales, no poder respirar, guerra, muerte, cadáveres, etc., más todos los relacionados con la convivencia social, la integración en grupos, compañeros, etc.

Todos estos miedos suelen ser miedos evolutivos que se irán resolviendo con el paso del tiempo, pero hay algunos que se mantienen, se enquistan y acaban convirtiéndose en una fobia específica, que puede acabar limitando la vida de una persona.

En este caso es importante contar con la ayuda de especialistas que les ayude a superarlos y a evitar angustias y ansiedad que además resultarán en consecuencias no deseadas tanto en su rendimiento escolar como en sus relaciones sociales y familiares.

 

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