¿Trabajo activo o trabajo sedentario? Riesgos y consejos

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Según los últimos informes y estudios publicados, el estrés laboral afecta a más del 60% de trabajadores y empresarios. Esta cifra va en aumento, cada vez tenemos más y más estrés.

Nuestra vida laboral no sólo nos puede causar problemas de salud sino que también puede agravar los que ya tenemos.

Es importante conseguir un equilibrio entre trabajo y ocio y ver de qué forma se pueden cumplir las exigencias del trabajo.

En función del tipo de trabajo que tengas, tendrás más riesgo de sufrir una serie de enfermedades. Por eso, te dejamos unos consejos prácticos para poder afrontar mejor el día a día.

¿Tienes un trabajo activo?

Un trabajo activo donde te estás moviendo es a priori un trabajo más sano que uno sedentario.

Si tu trabajo implica una actividad regular, como puede ser agacharte, levantarte, estirar y empujar, es probable que adquieras una excelente condición física. El problema es que ese esfuerzo continuado, si se realiza de manera incorrecta puede suponer un excesivo desgaste, y especialmente a partir de los 50 años, provocar la aparición de numerosos trastornos.

Así, los trabajos que implican movimiento a veces pueden contribuir a la aparición de trastornos musculoesqueléticos, como el dolor de espalda, lesiones en las articulaciones, dolores musculares y dolores en los brazos, disfunciones en la zona lumbar, contracturas cervicales, ataques agudos de dolor generalizado, hipersensibilidad en manos y muñecas, síndrome de fatiga crónica, etc.

CÓMO MANTENERTE SANO

  • Realiza rotación en aquellas actividades que sean más repetitivas y acuérdate de tomarte tus períodos de descanso. Trata de tomar “mini-breaks” de forma regular.

  • Adopta una postura neutra de trabajo cada vez que puedas – siempre en posición vertical, mantén las curvas naturales de la espalda, mantén los brazos cerca de tu cuerpo y los pies separados de la cadera.

  • Fortalece los músculos y mejora tu condición física con ejercicios para que puedas resolver mejor y más fácilmente las demandas de tu trabajo.

  • Evita trabajar en posturas forzadas o incómodas (por ejemplo, con los brazos separados del cuerpo o con la espalda doblada y retorcida), utilizando una fuerza excesiva o generando demasiada tensión en un mismo lado.

  • Revisa si tu postura es buena, intentando el alineamiento entre la columna vertebral, hombros y cadera.

  • Utiliza zapatos con suela cómoda, sobre todo si estás todo el día de pie.

  • Cambia de posición con regularidad, de estar sentado a permanecer de pie y viceversa.

¿Tienes un trabajo sedentario?

Si tienes un trabajo sedentario a menudo pasarás muchas horas en tu sitio, sin apenas actividad física y llevando a cabo tareas repetitivas. El cuerpo humano no está diseñado para esto, ya que se supone que debemos movernos.

En estos casos, los trastornos más comunes provocados por el trabajo son, por un lado, los trastornos musculoesqueléticos (sobre todo dolor en la zona baja de la espalda y extremidades superiores, además de los crecientes problemas de rodilla y dolor en articulaciones en general).

Además, nos enfrentamos a los cada vez más frecuentes ataques de pánico, crisis de ansiedad aguda, tensión física, depresión, insomnio y dolores de cabeza.

Pero también los gravísimos riesgos de enfermedad cardiovascular, obesidad y aumento de probabilidad de contraer diabetes del tipo 2.

CÓMO MANTENERTE SANO

  • Alterna las tareas. Alterna el uso del teléfono y del ordenador o, mejor aún, vete a hablar con alguien en persona.

  • Mantén una buena postura frente al ordenador – no te quedes atrás, hundido. Mantén los hombros hacia abajo, la espalda recta y no inclines la cabeza hacia adelante. Y resístete a cruzar las piernas.

  • Asegúrate de salir de la oficina todos los días a tomar un poco de aire fresco. Toma descansos rápidos, por lo menos cada hora, incluso si es sólo para subir y bajar las escaleras.

  • Ajusta la altura de la silla y la pantalla del ordenador, de tal manera que las caderas estén ligeramente más altas que las rodillas. Debes ser capaz de apoyarte en el respaldo cómodamente, la espalda baja bien apoyada y los pies apoyados en el suelo o en un reposapiés.

  • Si “redondeas” tu cuerpo hacia adelante en tu escritorio con regularidad, levántate y estirar los hombros, los brazos y las manos atrás.

  • Si pasas largos períodos de tiempo en el teléfono, intenta ponerte de pie de vez en cuando, al fin y al cabo puedes hablar igual de pie que sentado.

  • Controla tu peso regularmente a través del ejercicio y de una alimentación saludable.

Sigue nuestros consejos para desconectar en el trabajo. Unos minutos de tu tiempo pueden ser más importantes de lo que crees para mantener tu salud.

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