Técnicas de lectura rápida y comprensiva

Llevamos media hora y hemos tenido que leer más de tres veces el mismo párrafo porque cuando llegamos al final no nos hemos enterado de todo lo que hemos leído, y aún nos quedan 200 páginas de un manual sobre el que tenemos que preparar un informe. Además, aún hay otras muchas tareas pendientes de hacer y nos estamos quedando aquí atascados, sin pasar de párrafo, cada vez leemos más despacio y no podemos parar de pensar en que no lo lograremos.

Seguramente, esta situación u otras parecidas nos resultan familiares, algunas veces, simple producto de la fatiga física y mental, dificultad para priorizar tareas y gestionar el tiempo. Esto, unido muchas veces a que hemos ido perdiendo el hábito de lectura, puede desencadenar la tormenta perfecta para producirnos un bloqueo mental que nos impida terminar la tarea o la dilate tanto en el tiempo que ocupe el que deberíamos estar dedicando a otras ocupaciones laborales o personales.

Dicen que, con la participación masiva de la población en las Redes Sociales, se lee ahora más que hace unas décadas, sin embargo, la capacidad de lectura comprensiva sostenida es cada vez menor, especialmente si implica a más de 280 caracteres.

Nuestro cerebro se ha acostumbrado a estímulos constantes que llaman nuestra atención en pocos segundos y cada vez nos resulta más complicado, cuando no imposible, dedicar 20 minutos a la misma tarea sin interrupciones, especialmente cuando esta no viene acompañada de estímulos audiovisuales y el único sentido a estimular es el de la vista tan solo utilizando elementos negros sobre fondo blanco, vamos, que con estas herramientas motivadoras cualquiera se concentra en el tedioso texto de 200 páginas para preparar el dichoso informe.

En un documento de 200 páginas si cada página contiene unas 700 palabras, tendremos que leer en torno a 140.000 palabras. Teniendo en cuenta que se considera que una lectura de menos de 17.000 palabras por hora es de lectores muy lentos, leer 32.580 palabras por hora es de lectores medianos y más de 60.000 palabras por hora es de lectores rápidos. Para la lectura de susodicho texto emplearemos entre 2,5h y 8h o más.  Nos conviene saber qué tipo de lector somos, no para situarnos en el ranking, sino para poder planificar la tarea y organizar nuestro tiempo con información objetiva de la duración de esta, y así evitar caer en la famosa Ley de Parkinson: “el trabajo se expande hasta llenar el tiempo disponible para que se termine”.

Si conoces la duración real y objetiva de la tarea, no tendrás excusa para dedicarle ni un minuto más a su realización.

Sea cual sea tu velocidad lectora, entrena tu capacidad de concentración para no desperdiciar ni un minuto del tiempo invertido y comprender rápidamente el contenido de tu texto para sacar el máximo partido a las horas que vas a emplear en leerlo y sigue entrenándote para mejorar tu método y que tu lectura sea más rápida y comprensiva cada vez.

Algunos consejos para mejorar:

  • Elige un ambiente acogedor y alejado de los ruidos para facilitar tu  concentración. Si trabajas en un Pull rodeado de gente y no puedes ir a una sala de lectura, ponte unos auriculares con música relajante de ritmo lento, melodía suave y sin letra, esto ayudará a aislarte del ruido exterior y facilitará tu concentración.

 

  • Busca un lugar con luz natural, además de contribuir con el medio ambiente y con la economía de la empresa, (ya sabes, llega a la oficina cuando no haga falta encender la luz artificial y vete de la oficina antes de que sea necesario encender la luz artificial…) tu vista se cansará menos y leerás de forma más rápida y más cómoda. Si lo de la luz natural no es posible por la arquitectura del espacio o por la hora del día, procura niveles de iluminación en torno a 400 Lux.

 

  • El trabajo intelectual exige una irrigación sanguínea acrecentada del cerebro, entre otros componentes necesitará un aporte extra de oxígeno. Para facilitar la obtención del oxígeno extra que necesitará tu cerebro, colócate con una posición en la que tu caja torácica no comprima tu abdomen y permita una respiración abdominal correcta.

 

  • Siéntate estirando la espalda, no solo evitarás desviaciones de columna y contracturas musculares, permitirás que tus pulmones se expandan hacia el abdomen y así, podrán capturar el máximo oxígeno, va a necesitar mucho para estar al 100% de rendimiento.

 

  • Cada 20 minutos recarga energía, levanta la vista de la lectura, desenfoca la mirada, parpadea, estira los músculos y bebe agua.

 

  • Si además de la extensión, el documento en cuestión es de índole burocrática con textos jurídicos y fórmulas administrativas, la tarea se nos va a complicar un poco más, para infundir un mayor respeto al lector, suelen estar redactados con conjuntos de frases complicadas, entremezcladas, reiterativas, confusas. Tras un minucioso análisis, encontraremos que muchas de las palabras utilizadas, incluso frases completas, podrían ser fácilmente suprimidas.  Si los autores de dichos escritos no nos facilitan la tarea, deberemos aprender a leerlos de forma rápida y eficaz aplicando toda nuestra atención para desentrañarlos: Separemos lo esencial de lo accesorio (lápiz en mano) subrayaremos, sujeto, verbo y complementos del verbo. Lo subrayado lo traduciremos a expresiones utilizadas por nosotros de manera habitual. Siempre con diccionario o Google a mano para palabras de significado desconocido o confuso, que anotaremos, por si falla la memoria…

 

  • Durante la lectura, los ojos han de moverse rápidamente lateralmente y de arriba hacia abajo para recorrer el documento. Entrena el músculo óptico practicando “Slalom” con los ojos, elije un texto cualquiera, uno que vayas a leer después sirve, y de la forma más rápida posible lee solo la primera y la última palabra de cada línea, trata de comprender el significado de todas ellas, pero no olvides la velocidad del recorrido. Entrena siempre que tengas ocasión. Mientas que un lector lento descifra una media de 9 signos por cada detención ocular, un lector experto alcanza los 500, es decir, de 4 a 8 líneas. El ojo humano es incapaz de leer un solo signo si antes no se ha detenido totalmente. Esta es una de las llaves de la Lectura rápida. Los lectores lentos invierten un menor tiempo en cada detención, sin embargo, necesitan muchas más detenciones. En el caso de los lectores que realizan menos detenciones, la duración de estas se amplía, (la suma de detenciones más cortas duplica o triplica el tiempo total de las detenciones más largas) lo que disminuye la fatiga muscular de los ojos, permitiéndoles con un mismo esfuerzo, mayor tiempo dedicado a la lectura y ofreciendo al cerebro un espacio de tiempo superior para la memorización del texto en cada retención.

 

  • Para disminuir el número de detenciones debemos olvidarnos de la costumbre de vocalizar durante la lectura, la articulación de una palabra presupone 5 veces más de tiempo que su percepción, leeremos con golpes de vista, al principio leeremos cada renglón en tres golpes de vista, luego lo dividiremos en dos, luego en uno y podemos llegar a agrupar párrafos enteros.

 

  • Es habitual que nos encontremos a lo largo del texto con algunas palabras cuya similitud con otras, induzcan a confusión, esta confusión no es por un defecto de la percepción el ojo,  que es lo suficientemente ágil como para captar en una centésima de segundo la diferencia que pueda haber entre dos palabras con solo una letra diferente (entretener/entretejer, insulso/insulto, dimisión/división…) lo que sucede es que, ante una mínima falta de concentración, el cerebro omite la comprensión de la palabra y nos obliga a volver atrás para releer, dificultando la comprensión de la frase en su contexto y rompiendo completamente el nivel de atención, lo que ralentizará aún más nuestra velocidad de lectura, así como la comprensión global del texto. Entrénate tapando con una tarjeta el texto según   vayas leyendo para asegurarte que no puedes retroceder.

 

Si a pesar del entrenamiento, encuentras que la situación te supera, que no eres capaz de concentrarte para acometer la tarea, que le dedicas más tiempo del necesario, puedes contar con nuestra ayuda para reforzar tus habilidades de atención plena o para alcanzar el nivel de relajación que necesitas para enfrentarte a ello.

 

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