¿TDAH O COMPORTAMIENTOS TÍPICOS DEL NIÑO?


Los niños pequeños poseen a menudo problemas para prestar atención o concentrarse, pero ¿Cuándo estos problemas se consideran lo suficientemente serios como para que padres y profesores se preocupen?

De acuerdo con las estadísticas, aproximadamente uno de cada 11 niños en edad escolar son diagnosticados con Trastorno de Atención e Hiperactividad (TDAH), pero las investigaciones sugieren que las señales de advertencia aparecen a menudo antes que el niño empiece el colegio. Algunos expertos estiman que hasta un 40% de los niños tienen problemas significativos de atención en torno a los 4 años.

¿Por qué los padres deben preocuparse por el ADHD en sus hijos en edad preescolar?

Es importante diagnosticar estos trastornos cuanto antes, ya que tienen un efecto muy profundo en el aprendizaje y desarrollo académico. Los niños cuyos síntomas comienzan en la primera infancia tienen mayor riesgo de fracaso escolar y de perder el ritmo normal de aprendizaje.

En niños de edades entre tres y cuatro años, es recomendable buscar determinados signos que se asocian con un diagnóstico de TDAH en la edad escolar:

10 signos tempranos de riesgo de TDAH en niños pequeños:

  1. No le gusta o evita las actividades que requieren atención durante más de uno o dos minutos.

  2. Pierde el interés y comienza a hacer otra cosa después de participar en una actividad durante un rato.

  3. Habla mucho más y hace más ruido que otros niños de la misma edad.

  4. Hace cosas cuando se le ha indicado no hacerlas.

  5. No se mantiene de pie normalmente.

  6. Está casi siempre inquieto, quiere patear constantemente o agita los pies o gira alrededor de su asiento. Insiste en “ponerse de pie” después de estar sentado durante tan sólo unos minutos.

  7. Debido a su ausencia de miedo, se mete en situaciones peligrosas.

  8. Se altera demasiado rápido con gente extraña.

  9. Resulta frecuentemente agresivo con sus compañeros, incluso puede ser expulsado de guarderías por agresividad.

  10. Ha resultado herido (por ejemplo, recibió puntos de sutura) por moverse demasiado rápido o correr cuando se le ha indicado no hacerlo.

Si los padres observan estos síntomas y tienen alguna inquietud acerca del desarrollo de sus hijos, deben consultar con su pediatra u otro especialista del desarrollo, ya que es importante el diagnóstico precoz del problema y existen tratamientos seguros y eficaces que pueden ayudarles a controlar los síntomas, aumentar las habilidades de afrontamiento y cambiar comportamientos negativos para mejorar el éxito académico y social.

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