Relaciones sociales y estrés

No todas las relaciones sociales tienen el mismo impacto para todas las personas. Con la llegada del verano, los días largos, el tiempo libre, las vacaciones, las oportunidades de socializar se hacen mayores, pero lo que para la mayoría es una oportunidad de desahogo, relajación y disfrute, para algunas personas se convierte en motivo de angustia y estrés.

Muchos disfrutamos escuchando las ocurrencias, peripecias, alegrías y tristezas de los demás, compartiendo nuestras vivencias y experiencias, en definitiva, relacionándonos con otras personas. Para otros, pensar en tener que conocer a alguien nuevo o compartir un saludo, por la calle, de alguien fuera de su círculo más íntimo, supone un sobre esfuerzo, es algo que hacen por educación, porque es una norma aprendida de la que, si pudieran elegir, prescindirían.

Cuando piensan que tendrán que acudir a esa reunión de amigos y/o familiares en la que habrá alguien más que amigos y/o familiares muy cercanos, o han sido invitados a una reunión de trabajo a la que asistirán más que  los compañeros de todos los días, comienza la sudoración (y no será por el calor), las respiraciones rápidas y cortas, la taquicardia, la tensión muscular y en consecuencia el agarrotamiento de los músculos, el dolor de estómago, las náuseas, el mal humor y la posible discusión con jefe, pareja o resto de la familia por la resistencia, una vez más, a acudir a los eventos propuestos.

El temor a ser juzgados, a no gustar, a tener que decir o hacer aquello que los demás esperan que se diga o se haga y que no se quiere decir o hacer y la anticipación de la situación desagradable que se generará si se actúa como se quiere y no como los demás esperan, pueden ser las causas del rechazo a las relaciones sociales.

En muchas ocasiones, y tras tensas e innumerables presiones de los círculos más cercanos, finalmente estas personas terminan accediendo a acudir a los eventos señalados, pero para disgusto de la mayoría de los presentes, se quedarán aislados, jugueteando con el móvil o en compañía de una persona de referencia para, así, evitar los síntomas antes descritos. En más ocasiones de las que creemos, no se trata de un capricho, no es antipatía o malos modales, sólo tratan de evitar unos síntomas que son reales, que para ellos son incontrolables y muy desagradables.

La exposición repetida a estas situaciones, como pasa con las alergias, lejos de ayudarles a habituarse y a cogerles el gusto, retroalimentarán la sensación de malestar y acrecentarán los síntomas derivados. Si identificas estas situaciones, en tu propia persona o en la de alguien cercano, no tienes tiempo que perder, no se trata de cambiar hábitos y/o gustos sociales, no hay por qué volverse un amante de la vida social, pero sí se puede evitar el sufrimiento que conlleva la vida en sociedad.

Da lo mismo si es origen o causa, si las relaciones sociales son las que causan la situación de estrés o si otra situación de estrés tiene entre sus consecuencias el malestar en situaciones de relación social. Es posible aprender a retomar el control, ante los primeros síntomas, respira lenta y profundamente, practica ejercicios de relajación muscular, verás como la sensación de agarrotamiento y desagrado va desapareciendo. Tras el entrenamiento adecuado puede que no te conviertas en protagonista de todas las reuniones de un momento para otro, pero poco a poco podrás ir integrándote, dejarás de sufrir y quien sabe si te llegarás a divertir…date una oportunidad.

Si quieres entrenar y prepararte para este reto, no dudes en consultarnos sin compromiso. En Nascia Retiro nos encantará asesorarte.

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