¿Qué es la resiliencia?

La resiliencia en niños

La resiliencia consiste en el afrontamiento de la adversidad, sobreponerse ante situaciones que causan dolor emocional, que podrían provocar traumas o deterioros conductuales psicológicamente significativos. Este término se utiliza sobre todo en psicología del desarrollo. Define a los niños resilientes como aquellos que experimentan serios problemas y salen idennes ante dichas situaciones. El estrés que provocaría un suceso traumático para cualquiera, estos niños tienden a suavizar el impacto.

El tipo de apego que tiene el niño está determinado por la estructura familiar y el comportamiento educativo de los padres pudiendo convertirse en uno de los mayores estresores para el niño. El impacto negativo de este factor estresante es reducido por aquellos niños que no perciben este conflicto familiar como una amenaza para ellos, de esta manera no se sienten culpables de dicha situación, y suavizan el estresor, éste es un ejemplo de resilencia.

    La resiliencia ha sido definida por Luthar y cols (2000) como “un proceso dinámico que abarca la adaptación positiva dentro del contexto de la adversidad significativa”. De esta definición se extraen tres partes importantes:

  • La resiliencia es dinámica, no es un rasgo estable. Siendo una persona resiliente en ciertos periodos, sin serlo a lo largo de su vida.
  • La resiliencia no es una ausencia de patología sino una adaptación positiva al estrés. Ante una situación problemática prima la adaptación no la ausencia de trastorno.
  • La adversidad debe de ser significativa. Ningún factor estresante causa inevitablemente daño por sí solo, hay situaciones de estrés que son benignas y en un primer momento se pensaba que eran dañinas. Existe un estrés de menor importancia y otro de mayor importancia. Para determinar el impacto sobre el niño bajo un tipo de estrés en particular es necesario realizar tres preguntas: ¿Cuántas veces ha experimentado estrés? ¿Se ve afectada la vida cotidiana? y ¿Qué piensa el niño sobre ello?.

El estrés es acumulativo, circunstancias consecutivas que tengan características estresantes pueden llevar al cerebro a generar más cortisol de lo habitual, por lo que se incrementa el estado de alerta, y ésto de forma continuada afecta al sistema inmunológico, atentando contra la resiliencia.
El hecho de ser un niño resiliente no impide que éste sufra o sea más o menos sensible, más bien supone un rasgo de la personalidad, ya que las situaciones estresantes y conflictivas tiende a suavizarlas y afrontarlas de forma que le afecte y perjudique lo menos posible.

Sobre el autor: Rafael Aragón

Estudiante de 3º Grado en Psicología, articulista de E-Ciencia y de su blog personal Psiqueviva. Interesado en todos los temas que puedan estar relacionados con la psicología y las ciencias de la salud.

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