Qué es la resiliencia y cómo podemos mejorarla

la resiliencia y el estrés

Aunque ya lo conocemos, la resiliencia y el estrés son conceptos que van ligados. Cuanto mejor resilientes seamos, mejor afrontaremos el estrés y las causas que lo provocan. En el mundo profesional y en el personal las personas resilientes consiguen hacer frente a las dificultades de la vida y las afrontan de una manera que les permite salir reforzadas de todas ellas.

Actualmente, la resistencia al cambio es muy negativa para el posterior desarrollo del estrés. Por eso es crucial la forma con la que nos enfrentemos a los cambios en un momento actual en el que éstos suelen producirse con más frecuencia.

Responder ante los cambios, crisis o momentos complicados con la preocupación, el ataque o la negación lejos de ayudar convierten en inoperante y con cero beneficios para la persona en el presente y en el futuro. Sin embargo, mostrarse resilientes ayuda a lo que hemos comentado antes: aprender mediante afrontar y salir reforzados.

Las personas resilientes lo son y se hacen, es algo que hay que saber de la resiliencia y el estrés. Es decir, hay personas que por su carácter o naturaleza les viene ‘de serie’ pero hay cosas que podemos ‘entrenar’ para mejorar la resiliencia si no somos personas que la tengan muy elevada.

¿Qué es la resiliencia?

La resiliencia consiste en el afrontamiento de la adversidad, sobreponerse ante situaciones que causan dolor emocional, que podrían provocar traumas o deterioros conductuales psicológicamente significativos. Este término se utiliza sobre todo en psicología del desarrollo. Define a los niños resilientes como aquellos que experimentan serios problemas y salen idennes ante dichas situaciones. El estrés que provocaría un suceso traumático para cualquiera, estos niños tienden a suavizar el impacto.

El tipo de apego que tiene el niño está determinado por la estructura familiar y el comportamiento educativo de los padres pudiendo convertirse en uno de los mayores estresores para el niño. El impacto negativo de este factor estresante es reducido por aquellos niños que no perciben este conflicto familiar como una amenaza para ellos, de esta manera no se sienten culpables de dicha situación, y suavizan el estresor, éste es un ejemplo de resilencia.

Características principales

La resiliencia ha sido definida por Luthar y cols (2000) como “un proceso dinámico que abarca la adaptación positiva dentro del contexto de la adversidad significativa”. De esta definición se extraen tres partes importantes:

  1. La resiliencia es dinámica, no es un rasgo estable. Siendo una persona resiliente en ciertos periodos, sin serlo a lo largo de su vida.
  2. La resiliencia no es una ausencia de patología sino una adaptación positiva al estrés. Ante una situación problemática prima la adaptación no la ausencia de trastorno.
  3. La adversidad debe de ser significativa. Ningún factor estresante causa inevitablemente daño por sí solo, hay situaciones de estrés que son benignas y en un primer momento se pensaba que eran dañinas. Existe un estrés de menor importancia y otro de mayor importancia. Para determinar el impacto sobre el niño bajo un tipo de estrés en particular es necesario realizar tres preguntas: ¿Cuántas veces ha experimentado estrés? ¿Se ve afectada la vida cotidiana? y ¿Qué piensa el niño sobre ello?.

El estrés es acumulativo, circunstancias consecutivas que tengan características estresantes pueden llevar al cerebro a generar más cortisol de lo habitual, por lo que se incrementa el estado de alerta, y ésto de forma continuada afecta al sistema inmunológico, atentando contra la resiliencia.

El hecho de ser un niño resiliente no impide que éste sufra o sea más o menos sensible, más bien supone un rasgo de la personalidad, ya que las situaciones estresantes y conflictivas tiende a suavizarlas y afrontarlas de forma que le afecte y perjudique lo menos posible.

¿Cómo podemos mejorar la resiliencia?

  • La capacidad de adaptación. Tenemos que cambiar la visión del cambio en lugar de como algo negativo como una oportunidad. Según fijes tu atención podrás transformar esto.
  • Fijarse objetivos poniendo la energía en ellos, aunque haya que modificar ciertas estrategias para adaptarnos a una nueva serie de circunstancias.
  • Buscar una explicación a la nueva situación y los beneficios que esta tiene, porque no todo será negativo.
  • Conocer nuestras propias habilidades y cómo utilizarlas nos va a ayudar mucho a  confiar en nuestras capacidades. Eso es lo que hace una persona resiliente.
  • Analizar de forma objetiva y realista la nueva situación, con las ventajas e inconvenientes que esta tenga, es una manera de ser más resiliente.
  • La adaptación a la nueva realidad con una actitud positiva va a ahuyentar los problemas que el estrés nos provoque con estos cambios.
  • Hay que orientarse a soluciones y no a problemas. Sólo así nos ayuda a afrontar una situación difícil y salir reforzados.
  • Finalmente, la resiliencia y el estrés nos avisa de que el entorno debe ser optimista. Eso ayuda al crecimiento personal ya que si nos rodeamos de personas muy negativas no nos va a permitir avanzar.