¿Nos genera estrés o ansiedad el celebrar San Valentín?

San Valentín

La fiesta de San Valentín es una moda que ha ido calando entre los españoles, pero celebrar este día no siempre es del agrado de todos. Según una encuesta realizada por Nascia, la valoración de esta fiesta varía según se tenga pareja, o bien se esté separado o soltero. Sin embargo, la encuesta también refleja el grado de estrés que se supone celebrar la fiesta de San Valentín. Para el 58% de los encuestados lo más agobiante es encontrar el regalo apropiado; a un 39% le preocupa organizar un evento para la ocasión; el 37% transmite deseos de no celebrarlo y el 34% relaciona la fiesta con sentimientos de nostalgia.

Ante esta situación, los expertos de Nascia han analizado las causas que llevan a estos resultados, incidiendo en la fisiología de la atracción y ofrecen una serie de consejos para evitar el estrés que deriva de una relación.

El cerebro, el origen de todo
La atracción genera en nuestro organismo respuestas fisiológicas comparables a las producidas en determinados estados de estrés y ansiedad. Ante esta situación, todo nuestro organismo se ve alterado, existiendo numerosas relaciones entre nuestras sensaciones y sentimientos y las reacciones bioquímicas y fisiológicas que tienen lugar en nuestro cerebro, y que éste se encarga de transmitir al resto del cuerpo.

Entre estas reacciones destacan las siguientes:

Cerebro: Sobreproducción de feniletilamina (perder la cabeza)
Tasa cardíaca: se acelera (sofocos, sensación de rubor, se nos sale el corazón)
Tasa respiratoria: se acelera, hiperventilación (falta la respiración, sensación de opresión en el pecho)
Hiperventilación: tensión del diafragma, alteración del centro nervioso del plexo solar, presión en órganos digestivos (mariposas en el estómago)
Reacción hormonal: adrenalina (reacción corta y rápida), testosterona (órganos sexuales)

Respecto a este último apartado, en cada etapa de una relación, predomina un tipo de hormonas, lo que provoca la preponderancia de unos sentimientos sobre otros.

En una etapa inicial, la testosterona y adrenalina son las más activas, lo que origina que prime la atracción sexual, la necesidad de seducción y la búsqueda de afinidad.
En segundo lugar está la denominada etapa de consolidación, donde las hormonas dopamina y noradrenalina, nos conducen a la búsqueda del placer y se consolida el sentimiento de pertenencia.
Por último, la etapa de estabilidad, con descenso de la testosterona y predominio de la oxitocina, nos llevan a la búsqueda del bienestar, de lazos permanentes y surge el instinto de maternidad.

Como consecuencia de este cúmulo de reacciones, Nascia propone cinco consejos que ayudan a mejorar una relación y evitan que el estrés se convierta en el peor enemigo de una fiesta cargada de contenido emocional.

  • 1.- Identifica el estrés y ansiedad en tu pareja: el estrés nos afecta físicamente, nos deja agotados e irascibles. Aumentan las críticas a la pareja, se exageran los defectos de la relación, aumentan las discusiones en número e intensidad. El estrés no es invisible. Es necesario reconocer las señales de estrés en tu pareja, conocer sus formas de expresarlo, intentar hacer concesiones y crear o mantener espacios que eviten el conflicto.
  • 2.- Da un paso al frente, toma iniciativas: cuando notes que tu pareja tiene angustia, agobios o ansiedad, es el momento de hacer algo más, tomar iniciativas y liberarle de la tensión: encárgate de los niños, prepara la cena, cuida los pequeños detalles, libérale y ayuda en lo que sepas que puede agobiarle más. Pero ojo, no lo hagas a cambio de un precio, no esperes una palmadita en la espalda ni más recompensa o agradecimiento que la satisfacción de tu pareja. Es un gesto altruista que revierte en menor tensión y una mejor calidad de tu relación.
  • 3.- Prioriza los problemas: agravar la frustración y el estrés de tu pareja sólo hace que estos sentimientos empeoren. Céntrate en las buenas sensaciones, en todo lo que os une y no en lo que os separa. Construye un muro de seguridad alrededor de todas las grandes cosas que compartís y tenéis en común y minimiza todas las molestias de menor importancia que la vida os depara. Recordad todas las cualidades positivas que generaron vuestra atracción y haced un esfuerzo para ver esas cualidades, incluso en los momentos en que él o ella te altera más.
  • 4.- Volver a lo básico: las buenas relaciones son fundamentalmente de dos personas que cuidan el uno del otro. Preocúpate de lo que tu pareja necesita para sentirse feliz. Haz un esfuerzo extra para demostrar el cariño, incluso en pequeñas cosas. Independientemente de tu nivel de estrés, olvida las discusiones, los gritos, los insultos, ser egoísta, o la “tentación” de dar un ultimátum.
  • 5.- Mantenerse activo: no esperes lograr una buena salud física en el sofá, así que igualmente, no permitas que tu relación se deforme y se deteriore. Intenta mantener una vida sexual activa. Propón actividades conjuntas y oblígate a realizarlas como algo esencial de tu agenda. Desconecta y haz planes conjuntos con tu pareja de vez en cuando. Sorprende a tu pareja con regalos o detalles. Fomenta los abrazos, el cariño, el decir “te quiero” y busca romper la rutina. Una fecha como San Valentín puede ayudar a poner todo esto en práctica.

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