Mi Tiempo, Mi Tesoro

“No tengo tiempo, no tengo tiempo” ¿Te sorprendes cada día con este cántico? ¿Ante una tarea sin realizar, un compromiso sin atender, una amistad que cultivar, un deseo que llevar a cabo…? Mientras tanto, una sensación de estrés se va apoderando de ti porque estás perdiendo el control sobre tu tiempo. Cuando el estrés ya tiene el poder, no eres tú el que elige qué hacer con tus 24h del día, sino que vas realizando tareas según el orden de prioridad impuesto normalmente por otros y sin pararte a pensar en las graves consecuencias que para tu vida tiene dejarse llevar.

¿Si no tienes tiempo ni para comer decentemente?, ¿cómo vas a pararte a organizar todo lo que tienes pendiente?, lo vas a ir haciendo según te lo vayan exigiendo y mientras, tu cabeza va a ir ideando cómo se las apañará para terminar el resto o para dar explicaciones de por qué no está hecho, comenzando a generarse esa sensación de malestar general por el estrés ocasionado.

Sin embargo, si tomamos consciencia de que el tiempo ni se crea ni se destruye, ni siquiera se transforma, eso sí, cuando ha pasado, ya es irrecuperable, y de que el tiempo es el mismo para todos cada día y la decisión de cómo y en qué emplearlo depende exclusivamente de cada uno de nosotros, entenderás entonces que no tienes nada más importante ni más urgente que hacer, que decidir cómo vas a emplearlo, cuáles van a ser tus prioridades y cómo lo podrás optimizar.

Si ya has llegado al momento de no saber por dónde empezar o de terminar el día sin haber parado de hacer cosas, pero con la sensación de no haber hecho nada productivo, es que ya has perdido el control de tu tiempo. No puedes esperar más para recuperarlo.

Te animo a que comiences ahora: coge aire, respira, relájate, concéntrate y comienza a escribir sobre un papel todas y cada una las tareas del día siguiente, en una columna al lado, escribe el tiempo que necesitarás para realizar cada una, a continuación, escribe el objetivo para el que realizarás esa tarea, respondiendo siempre a la pregunta de ¿para qué lo hago? A continuación, en otra columna establece un número con la prioridad de la tarea atendiendo siempre a su objetivo, el “1” será la máxima prioridad.

Si tenemos en cuenta que el tiempo dedicado a una tarea se multiplica cuando la interrumpimos y tenemos que volver a comenzarla después, es importante que conozcamos el tiempo que necesitamos para completarla, para terminarla sin interrupciones una vez que la comenzamos y no tener que dedicarle ni un minuto más reiniciándola. Si la tarea es extensa y sabemos que necesariamente se va a ver interrumpida por otras necesidades, divide esta tarea en subtareas para las que sí tengas posibilidad de reservar un tiempo de inicio y de fin sin interrupciones. Entre subtarea y subtarea, puedes dedicarte a esos otros temas del día a día que, sin ser tan importantes, son imprescindibles.

También te puede pasar, al contrario, que tengas “miles” de tareas de corta duración, para las que posiblemente dediques más tiempo en iniciarlas que el que lleva la tarea en sí mismo. En estos casos, escríbelas siguiendo un orden lógico y agrupa los elementos de una misma categoría y ocúpate de todos ellos a la vez, la preparación y comienzo de las tareas será única y no la multiplicarás cada vez que comiences una.

Incluye en tu listado de tareas tus obligaciones familiares, de ocio, alimentación, cuidados y descanso, sí, también es obligatorio descansar. Para una mejor productividad, para incrementar nuestro rendimiento, necesitamos el 100% de nuestra energía.

Con las tareas organizadas el día de antes, no temeremos olvidar nada importante y nuestro descanso será completo. Comenzar el día descansado y con la tranquilidad de que todo está organizado, nos deja recorrido para asumir las interferencias de los imprevistos, estos imprevistos nos obligarán a “reorganizar” nuestras tareas cada día con la tranquilidad de tenerlo todo bajo control.

Si necesitas ayuda, si llegado el momento no puedes relajarte y concentrarte,  contacta sin compromiso con nosotros. Te enseñamos cómo recuperar el control.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *