La relación entre el estrés y los hábitos alimenticios

Relación entre el estrés y los hábitos alimentarios

Hay situaciones del día a día que hacen que suframos episodios de estrés, ya sea por motivos laborales, por circunstancias personales o incluso por problemas de salud. Un estrés continuado puede desembocar, entre otras cosas, en problemas alimenticios, y es que está reconocida la relación entre los hábitos alimenticios y los sentimientos, es decir, si estamos en un periodo de depresión, ansiedad, soledad, aburrimiento… tendrá gran influencia en nuestro apetito e incluso e nuestro metabolismo.

Según la personalidad de cada individuo, la reacción a luchar contra el estrés puede ser de forma positiva, realizando actividades que se disfrutan para recuperar el control; o por el contrario, en reacciones negativas estaría el abusar de medicamentos, comer de más o anular alguna comida, o incluso no comer. Estas respuestas negativas afectarán a la salud física y mental.

Además, el estrés y los hábitos alimenticios son un “círculo vicioso” donde el estrés produce problemas de alimentación que realimentan el estrés, ya sea por evitar las comidas y el socializarse, o incluso problemas de obesidad, creando o contribuyendo a aumentar el colesterol, la presión sanguínea, diabetes u otros problemas como la inseguridad o el rechazo.

Pero, ¿qué significa el hábito alimenticio guiado por las emociones? Se basa en consumir (o no consumir) alimentos de forma exagerada debido a las emociones negativas, en vez de por la necesidad física de nuestro hambre. Unos ejemplos de estos hábitos serían: obsesionarse por la comida, usar la comida como un premio, consumo fuera de control, comer a escondidas, sentimiento de culpa tras comer…

Una solución aconsejable para evitar los problemas alimenticios se basa en buscar una distracción, por ejemplo realizar una actividad que guste y tratar de que se convierta en un hobby que practicar de forma frecuente. En estos casos, el deporte puede ser de gran ayuda para ayudar a la mente, además aumenta el gasto de energía, prevé el aumento de peso y la ansiedad por comer. También otras actividades con menos actividad física pueden despejar la mente y hacernos no pensar en los problemas, como la lectura, escritura, fotografía… o incluso simplemente socializarse con amigos sería una buena práctica consiguiendo así mejorar la autoestima.

La mejor solución siempre es acudir a profesionales que nos ayuden en el proceso, Nascia dispone de los mejores métodos para combatir el estrés, como el Neurofeedback y el Biofeedback. Te animamos a probarlo, la primera consulta es gratuita, puedes informarte en el 91 770 58 85 o info@nascia.com.

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