¡Gánale la batalla al estrés!

El estrés es una reacción natural de nuestro cuerpo para ayudarnos a hacer frente a situaciones que nos ponen bajo presión o peligro y que nos causan preocupación o sensación de amenaza. La relación continua entre cuerpo y mente hacen que este estado de alerta que genera el estrés nos afecte en todos los sentidos, tanto físicos como mentales, y nos ayude a reaccionar rápidamente.

Este estrés como mecanismo de adaptación ha de prolongarse durante el tiempo que dure la posible amenaza, si bien hemos de ser capaces de volver al estado normal cuando todo pasa; el cuerpo vuelve a relajarse y la sensación de estrés se va.

Por tanto, a diferencia de lo que muchas veces se cree, el estrés por sí mismo no es malo. Más bien al contrario, es necesario y nos acompaña en acontecimientos tan diversos como una entrevista de trabajo, activarnos cuando hacemos deporte, un examen o incuso una cita amorosa. El problema por tanto no es si tenemos o no tenemos estrés, sino si somos capaces de controlarlo y hacer que no nos supere cuando no sea necesario.

El estrés en ciertas cantidades puede ser muy útil y puede darnos una  inyección de energía necesaria para ganar un partido de fútbol, o ayudarnos a activar nuestro sentido de la  supervivencia en condiciones de riesgo reales.

Pero cuando no somos capaces de controlar nuestro estrés, éste acaba por dominarnos, entramos en el círculo vicioso del estrés y la sensación de estrés así como la excesiva activación fisiológica no solo no cesa sino que incluso se agrava una vez terminada la situación estresante, lo que conlleva múltiples consecuencias negativas a corto plazo y numerosos trastornos y enfermedades a medio y largo plazo.

Existen distintos tipos de estrés:

  • El Eustrés o estrés positivo es el estrés que nos ayuda a adaptarnos ante las circunstancias.
  • El Distrés o estrés negativo es el estrés excesivo que nos supera y nos hace perder el control, y cuya persistencia en el tiempo es altamente perjudicial para nuestra salud y bienestar.

También podemos distinguir entre estrés agudo y estrés crónico:

  • Estrés agudo: Es el estrés más común que sufrimos cuando nos enfrentamos a riesgos, amenazas, retos o miedos. El cuerpo reacciona inmediatamente y de forma intensa, y en algunos  casos puede ser hasta emocionante (liberar adrenalina). Pero cuando este estrés es excesivo o no se maneja adecuadamente, puede llegar a agotarnos. Ante el estrés agudo, la aparición de los síntomas depende de la intensidad del estrés, aunque generalmente el cuerpo tiende a recuperarse mucho más rápido y los síntomas no duran mucho.
  • Estrés crónico: Surge después de tener estrés agudo por mucho tiempo. En este caso ya no es necesario vivir situaciones fuertes para estresarse, ni hay reacciones inmediatas o llenas de emoción. Cuando nuestro estrés llega a cronificarse, acabamos por no aguantar ni siquiera pequeñas situaciones cotidianas como el tráfico, el ascensor averiado o una pequeña discusión en casa. Los síntomas aquí son mucho más fuertes y más duraderos. Y aunque las reacciones no son tan rápidas como en el caso del estrés agudo, la sensación de estrés dura más tiempo y es más difícil de identificar, entender y controlar. Además, es más difícil cada vez encontrar soluciones a nuestros problemas.

 

A medida en que aumenta nuestro estrés, los efectos sobre tu cuerpo se multiplican, con síntomas ocultos muchas veces y explícitos otras, desde un ligero dolor de cabeza, hasta disfunciones de todo tipo que pueden terminar en  una reducción del sistema inmunológico, enfermedades cardíacas, trastornos digestivos, nerviosos, musculares, etc., además de afectar a nuestras emociones y comportamientos.

Tenemos mucho que perder en situaciones de estrés excesivo. Pero tienes armas para vencer en tu lucha contra el estrés. El estrés se puede controlar.

Existen muchas técnicas para que puedas aprender a controlarlo. Puedes leerlas en libros de ayuda, buscarlas en google o escuchar qué bien le va a tu cuñada en las clases de tal o cual disciplina…Nosotros en Nascia te ofrecemos un Método innovador y revolucionario, que te permitirá controlar tu estrés de manera práctica, objetiva y rápida. Controlando tu cuerpo y aprendiendo a respirar, a controlar tu tensión muscular, a equilibrar tu variabilidad cardíaca, conociendo cómo aumentar tu nivel de vasodilatación, aprendiendo a controlar tus pensamientos…

Sólo necesitas seguir nuestro Método, una inversión de unos minutos a la semana y ganas de mejorar…de lo demás nos encargamos nosotros, para ayudarte a…  ¡Recuperar el control!.

 

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