Fracaso escolar y el estrés

Fracaso escolar y estrés

En los últimos tiempos se ha hablado mucho sobre el fracaso escolar. La Comisión Europea alertó a España sobre su alto índice, que se sitúa ya por encima del doble de la media de la Unión Europea, concretamente en el 31,2%; y la OCDE recomienda a España reducir su tolerancia al fracaso escolar si quiere mejorar su sistema educativo.

¿A qué se refiere, realmente, este término? El fracaso escolar se entiende cómo el abandono de la educación obligatoria, considerándose también que existe fracaso escolar cuando los alumnos no alcanzan los conocimientos mínimos que exige el sistema educativo.

Los estudios muestran que el fracaso escolar es fruto de múltiples causas: nivel socio-económico, el sistema educativo, el centro escolar, pero también y de manera mucho más significativa, del contexto familiar y de las características del niño.

Aquellos niños que, por cualquier motivo, no alcanzan el nivel académico de sus compañeros se suelen sentir, sobre todo en los años de Educación Primaria, descalificados y estigmatizados, creyéndose muchas veces “tontos” e inferiores al resto. Comienza entonces una dinámica muy peligrosa y problemática que en la mayor parte de las ocasiones se traduce en la acumulación de fracasos y  en la consolidación de un retraso académico difícilmente recuperable.

En los años de Educación Secundaria, esto empeora. Los adolescentes son conscientes ya de que no van a sobresalir ni a tener méritos por su calificaciones, por lo que buscan formas alternativas de llamar la atención, como conductas agresivas, peligrosas, violencia, adicciones, rebeldía, etc. Además muestran un gran desinterés y desmotivación por los estudios y se excusan diciendo que es muy difícil y que ellos no valen para estudiar.

Los padres se sienten superados por la situación, quieren lo mejor para sus hijos y saben que necesitan estudiar para conseguirlo, por lo que la hora de hacer los deberes se convierte en una batalla constante, se produce un distanciamiento, una sensación continua de pérdida de control y de ese modo empeora de forma general la relación con sus hijos.

Aprender se convierte así en un gran esfuerzo y en un estímulo muy negativo, creándose un circulo vicioso, en el que estudiar crea estrés en el niño (porque no se siente capaz, porque sus padres le riñen, se siente acosado, poco valorado, etc.); un estrés y una ansiedad que, a su vez, le dificultan estudiar y por tanto conseguir unos buenos resultados que serían el estímulo positivo necesario para que el estudio se vea como algo positivo, agradable a la vez que necesario para el correcto desarrollo personal y la adaptación a la vida social.

Es esencial para los padres disponer de herramientas objetivas y pautas de apoyo que les permitan darle la vuelta a esta situación, ayudando a sus hijos a mejorar su rendimiento, su concentración y atención, lo que redundará en una mejor relación familiar y en la superación de los problemas asociados a esta intensa etapa de su vida.

En Nascia te ayudamos en el tratamiento del estrés y de la ansiedad con métodos objetivos y resultados a corto plazo.

3 comentarios en “Fracaso escolar y el estrés

  1. Soy madre de un niño de diez años que desde el pasado curso está teniendo malos resultados escolares, no presta atención en clase según su tutor. No me gustaría tener que llevarle a un psicólogo tan pronto. He visto vuestra página y me pregunto si sería una alternativa al psicólogo.

    1. Hola Teresa, nosotros tenemos un programa enfocado a niños para superar el fracaso escolar con muy buenos resultados. Te ruego te pongas en contacto con nosotros para darte más información, o nos facilites un teléfono para contactar contigo y explicarte en qué consiste. Un saludo.

    2. Hola Teresa, somos un equipo multidisciplinar en el que contarás con psicólogas especializadas, como en mi caso, en apoyo pedagógico y tratamiento a niños y adolescentes, si bien aplicamos un método diferencial e innovador, basado en el biofeedback y en los últimos avances en psicofisiología, consiguiendo incrementar la atención del niño con programas amenos, juegos y técnicas que le resulten divertidas, de modo que el niño lo vea como algo que le puede ayudar pero que no le limite ni le incomode. Estamos a tu disposición para cualquier duda o información adicional y gracias por participar!

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