¡Fantasmas, monstruos, brujas, muertos y oscuridad! 31 de octubre, Halloween

El 31 de octubre se celebra la noche de Halloween, rito ancestral que ya los celtas celebraban para despedir las cosechas del verano y recibir el invierno, costumbre que los irlandeses exportaron a los Estados Unidos de América  como celebración de la noche previa al día de todos los Santos y que se ha convertido y así hemos importado, como fiesta en la que se asocian elementos que podrían predisponer al miedo como los fantasmas, los monstruos, las brujas, los muertos o la oscuridad, con la fiesta, la diversión y la celebración.

En esta fiesta se mezcla el “miedo” y la “alegría” dos emociones, que, junto con el enfado, la tristeza, el asco, la confianza y el interés, son emociones primarias, es decir, venimos de serie con ellas, no necesitamos aprenderlas.

Gracias al “miedo” nos alejamos del peligro, nos alejamos o nos peleamos con todo aquello que puede hacernos daño.  El miedo nos protege.

Como herramienta de protección, el miedo está dirigido por el sistema límbico, que es el encargado de organizar nuestras respuestas automáticas de adaptación al entorno, el mismo que nos hace tiritar cuando hace frío, sudar cuando hace calor, dilatar las pupilas cuando hay oscuridad o disminuirlas cuando hay exceso de luz. En el caso de un entorno agresivo o peligroso, la adaptación supone protección.

Así, para protegernos del ataque de un depredador, el sistema nervioso pondrá en marcha de manera automática, un mecanismo de “lucha” o de “huida”. Este mecanismo implica que el corazón se acelera, la respiración de hace más corta y rápida y los músculos superiores de las extremidades se tensan para correr más rápido o pelear más fuerte, ¡Hay que protegerse!

El miedo aparece ante las situaciones de peligro objetivo y ante las situaciones que pensamos pueden llegar a representar un peligro, aunque nadie más lo perciba así, como la oscuridad, los muertos, los fantasmas, volar, entrar en un espacio cerrado o hablar en público.

Si bien la emoción “miedo” es innata, el miedo a determinadas situaciones es aprendida, así, el miedo a las arañas cuando vives en una zona urbana de España o el miedo a que salga un monstruo de debajo de tu cama, no parecen respuestas muy adaptativas, estos miedos sí son fruto del aprendizaje.

Si queremos desaprender a sentir este tipo de miedos y aprender a controlarlos, necesitamos seguir unos sencillos pasos:

  • Identificar, reconocer la emoción y las situaciones que la provocan.
  • Ampliar la información que se tiene sobre aquello que provoca el miedo para evaluar las probabilidades de que resulte peligroso de manera objetiva para la persona.
  • Contrastar los pensamientos provocados por el miedo, con los datos objetivos obtenidos, generando una nueva forma de pensar sobre lo que causa el miedo.
  • Identificar los diferentes niveles de activación de las distintas variables fisiológicas activadas en el mecanismo de “lucha o huida” (tensión muscular, frecuencia cardiaca, sudoración, temperatura y respiración).
  • Entrenar el control de dichas variables.
  • Una vez se logre el manejo de las respuestas fisiológicas, se puede pensar o exponer al estímulo causante del miedo y percibir cómo es posible el control de la respuesta de miedo, en el momento que la percepción de la respuesta sea de tranquilidad y no de activación asociado al estímulo, la sensación de tranquilidad física modificará el pensamiento y la emoción que provoca.

Si la situación analizada amenaza de manera objetiva la integridad física, esta capacidad de control, otorgará una mejor capacidad de análisis, el sistema límbico habrá cedido su protagonismo a la corteza prefrontal, dando protagonismo a la capacidad de procesar la información, para una mejor toma de decisiones respecto a cómo actuar, permitiendo una mayor precisión en los movimientos y un mayor detalle en la elaboración de la estrategia a seguir.

Si no consigues vencer al miedo, si no lo puedes controlar por tus propios medios, si tienes un miedo que te paraliza, que altera tu día a día, si tu miedo se ha convertido en fobia, no lo dudes, actúa, te acompañamos, te ayudamos, te enseñamos a superarlo.

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