Estrés y exámenes, ¿cómo gestionarlo bien?

estrés y exámenes

Un binomio que suele ser denominador común en la época estudiantil es el de estrés y exámenes. La correcta gestión del estrés, el autocontrol y el gobierno de las emociones es casi una asignatura que también debe aprenderse a la par que las académicas.

Pero, ¿porqué nos ponemos nerviosos frente a un examen? Existen distintos factores que pueden afectar negativamente al estrés ‘activo’ que es el que necesitamos para estar alerta en época de exámenes. El miedo al fracaso, la falta de planificación, la falta de preparación y los ‘aditivos’ que desde nuestro entorno amplifican estos factores, además de nuestro nivel de auto exigencia.

¿Qué podemos hacer en el momento más álgido del dúo estrés y exámenes? Para empezar, no dejar nada a última hora. Para poder ir tranquilos a un examen tenemos que tener claro que la primera necesidad o la motivación debe ser la de prepararse y aprender más que la de aprobar por aprobar. Una planificación con meses de antelación nos va a permitir organizarnos el aprendizaje por temas, con esquemas e incluso nos quedará tiempo para apuntar dudas que podamos resolver antes del último momento. Así iremos más tranquilos y con unos conocimientos más reposados.

Por otro lado, el día antes es muy importante mantenerse descansad@ y desconectar. Eso significa dormir bien respetando las horas de sueño y, además, tratar de evitar todos los pensamientos negativos ante el fracaso haciendo desaparecer la palabra suspenso o nueva matrícula.

Desde Nascia incidimos en la importancia de la respiración para que este binomio del estrés y exámenes no sea un problema. A través de la respiración nos relajamos, ayudamos a nuestro cerebro a concentrarse y disminuimos la ansiedad. Recuperamos el control, que es importantísimo siempre pero más antes de afrontar un examen, y mantendremos un estrés operativo que nos ayudará en la prueba.

Finalmente, deja la cafeína a un lado en esas semanas precedentes y cuando acudas al examen hazlo de forma puntual; si llegas muy pronto retroalimentas tu nerviosismo y las posibilidades de que tu estrés aumente.

 

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