Estrés y Dermatitis Atópica

La dermatitis atópica (DA) es una enfermedad inflamatoria crónica y recurrente de la piel. Afecta a un 10-20% de la población infantil mundial. De hecho, es una enfermedad que afecta fundamentalmente a los niños. A medida que aumenta la edad, la incidencia de DA va disminuyendo. Se caracteriza por la aparición de eccemas, piel seca y picor.
La causas de la DA no están bien definidas aunque se acepta un origen multifactorial en el que están implicados factores genéticos, inmunológicos y ambientales.
La distribución de los eccemas varía en función de la edad del paciente. De esta forma podemos observar la siguiente clasificación:

1.Fase del lactante (primer y segundo año de vida) Las lesiones suelen afectar a la cara, el cuero cabelludo, el tronco y las zonas de extensión de brazos y piernas.
2.Fase infantil (entre los 2 y los 12 años) Afecta fundamentalmente a los pliegues de las superficies flexoras (muy típicos: delante del codo y detrás de las rodillas) aunque también puede afectar a otras localizaciones.
3.Fase del adulto. Suele afectar a párpados, cuello y manos.

El picor es muy intenso y suele empeorar por las noches. Esto facilita el rascado frecuente y como consecuencia a veces se producen sobreinfecciones cutáneas que complican el cuadro clínico. Los pacientes con DA tienen disminuido el umbral del picor, es decir, sienten el picor antes que otras personas.
Existen algunos factores que facilitan el incremento del picor como son: el calor, la sudoración, el empleo de ropa de lana o de materiales sintéticos, el contacto con irritantes o detergentes, las infecciones respiratorias y el estrés emocional.

Los estudios sugieren que el estrés psicológico es al menos parcialmente responsable de algunas de las alteraciones inmunológicas que se producen en la DA.

Aunque el mecanismo subyacente en la relación entre la DA y el estrés no ha sido completamente aclarada, la psiconeuroinmunología ha proporcionado nuevas ideas para entender el papel del estrés en la DA. Se ha visto que el estrés produce efectos directos e indirectos sobre la respuesta inmune, la expresión de neuropéptidos cutáneos y la función de barrera de la piel.

Por todo ello, uno de los consejos que se les da a los pacientes con DA o a sus padres es evitar la intranquilidad e intentar disminuir las situaciones que pueden resultar estresantes, aunque esto no siempre es fácil. Cualquier estrategia que nos permita aliviar o controlar el estrés puede aliviar también el picor en estos pacientes y así mejorar su calidad de vida.

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