El estrés en problemas respiratorios, ¿cómo afecta?

El estrés en problemas respiratorios

En este tramo final del invierno y con el comienzo de la primavera a la vuelta de la esquina conviene tener presente que las infecciones respiratorias como catarros, gripes, bronquitis o neumonías pueden complicar otros procesos como el asma bronquial. Y sí, también el coronavirus hay que incorporarlo a esta lista. Y es que el estrés en problemas respiratorios afecta.

Según los datos que disponemos, un tercio de las personas con estas patologías que tienen como origen infecciones respiratorias desembocan en cuadros de estrés y ansiedad, debido al incremento notable del miedo a que se agrave el estado de salud.

Aunque son patologías que se dan tanto en la población adulta como la infantil, son los adultos quienes más sufren los efectos del estrés provocados por el empeoramiento en su estado de salud. Y con la irrupción del Covid-19 los casos de estrés y ansiedad en personas con problemas respiratorios crónicos como el asma se espera que multipliquen la cifra.

Nosotros pensamos que para los pacientes con problemas respiratorios recurrentes, se debe educar la respiración y entrenarla ayuda a sobrellevarlos mejor, sobre todo cuando llegan los meses de alergias primaverales. Además, también les resultaría útil si llegado el caso tuvieran que enfrentarse con un cuadro de ansiedad en caso de empeoramiento de su enfermedad.

Y es que las consultas por cuadros de estrés y ansiedad crecen de forma importante cuando además la sociedad se muestra muy sensible por todo lo que está aconteciendo.

El estrés en problemas respiratorios, algunas pautas

Nos gusta hacer hincapié en el ejercicio de la respiración abdominal o diafragmática, que va a favorecer la entrada y salida de aire de los pulmones y la relajación de la musculatura torácica y del cuello. Para ello existen ejercicios específicos.

Para distinguir el tipo de respiración que realizamos habitualmente y orientarla hacia una respiración abdominal o diafragmática, existe un ejercicio muy simple. Basta con tumbarse en el suelo y colocar un libro sobre el abdomen y la mano sobre la caja torácica. Si al inspirar y expirar profundamente el libro se mueve es que estamos realizando correctamente la respiración abdominal. Si por el contrario es nuestra mano la que se mueve estaremos haciendo una respiración torácica. Y si no se mueve ninguno es probable que estemos haciendo respiración clavicular, la más superficial y desaconsejable.

La ayuda complementaria de dispositivos biofeedback como el iRelax, un entrenador de bolsillo para la respiración, permite optimizarla de manera sencilla en cualquier situación y convertirla en una herramienta eficaz para mejorar los síntomas del asma y problemas respiratorios. Entrenar la respiración abdominal al ritmo que indica la pantalla del dispositivo consigue reducir los síntomas y mejorar los cuadros de ansiedad y estrés.

Con estas y otras pautas se garantiza una mejora de los problemas respiratorios y una disminución progresiva de los cuadros de ansiedad que produzcan los diversos empeoramientos.

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