El estrés en los cuidadores: consejos prácticos

Cada vez se habla más del “ estrés en los cuidadores ”, haciendo referencia a los efectos nocivos causados por el estrés derivado de la actividad de los familiares y profesionales que cuidan enfermos crónicos o dependientes.

Son numerosos los estudios y las investigaciones que reflejan cómo las personas que tienen por razones profesionales o personales personas enfermas a su cargo, a menudo presentan problemas importantes derivados del estrés.

Algunos de los síntomas o señales que pueden reflejar un estado excesivo de estrés en los cuidadores son:

• Sensación de desbordamiento, de “no poder más”.
• Sentimientos de culpabilidad, soledad, preocupación constante
• Excesiva irritabilidad. Estar irascible, con un enfado constante…
• Falta de interés hacia actividades que antes resultaban interesantes
• Cambios bruscos de peso o hábitos de sueño
• Dolores de cabeza, dolores de espalda y cuello
• Abuso de alcohol o sustancias estupefacientes

Muchas veces, como ya hemos comentado en nuestro blog, los síntomas del estrés son mucho más ocultos o implícitos.

Entre las pautas o consejos para reducir el estrés de los cuidadores podemos recoger las siguientes:

• Identificar bien todo aquello que podemos y que no podemos cambiar. No podemos cambiar las conductas de la gente ni determinadas situaciones, pero sí podemos cambiar la manera en que las afrontamos.
• Realiza una lista de todas las tareas pendientes y prioriza, dedicándote preferentemente a lo más importante, estableciendo una rutina diaria.
• Establece metas realistas, divide los grandes problemas en pequeños problemas o “unidades de problema” y céntrate en resolverlos progresivamente, uno por uno.
• No dudes en pedir ayuda, empezando por las personas más cercanas. Haz una lista de lo que necesitas y de aquellas cosas en las que te puedan ayudar. No te cargues con toda la responsabilidad. Toda ayuda en las compras, las comidas o el acompañamiento del paciente es importante.
• Intenta reducir tu carga de trabajo buscando recursos que te puedan ayudar: comida a domicilio, servicios y terapias a domicilio, ayuda en las tareas de la casa. Intenta asimismo facilitar tu vida y la de la persona a tu cargo, con cambios en casa para aumentar la movilidad, los accesos, etc.
Aprende a decir NO cuando no puedas asumir las peticiones. Organízate con familiares y amigos pero no acabes cargando con todo. Cuando no puedas más, debes decirlo.
Busca asociaciones u organizaciones de gente en tu misma situación, ya que compartir e intercambiar información y opiniones con otras personas en tu misma situación puede ser muy positivo.
• Intenta sacar tiempo para practicar actividad física, que puede ser moderada (un simple paseo al día es suficiente), duerme bien y come de manera saludable.
Distráete y realiza actividades variadas: cine, ir de compras, pasear…recupera todo aquello que te gusta y que estás dejando de hacer. Tienes que tener tiempo para ti.
• Utiliza la tecnología: avisadores, controladores, intercomunicadores, webcam, teleasistencia, etc. Todos estos apoyos son importantes para ayudarte en tu día a día, especialmente si la persona a tu cargo sufre de demencia o incapacidad de algún tipo.

En Nascia disponemos de la posibilidad de sesiones a domicilio en nuestros tratamientos, especialmente para aquellos que requieren una atención domiciliaria continuada, principalmente en procesos de rehabilitación cognitiva y neurologopedia.

Si necesitas ayuda profesional, no dudes en consultarnos…¡te podemos ayudar!

 

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