4 maneras de mejorar tu comunicación emocional

El uso de la comunicación no verbal a tu favor consiste en controlar las muchas señales que suministras a otros a través de tu movimiento corporal y la expresión facial. También, ser capaz de interpretar el significado de lo que los demás están tratando de comunicarte es una habilidad social que puede ayudar a que te relaciones con mayor eficacia.

La comprensión de lo que alguien está tratando de decir, ya sea verbal o no verbal, puede proporcionarte señales que guían la forma en que respondes. Ya sea ayudando a un amigo ansioso por lidiar con el estrés o convenciendo  a tu jefe para un aumento de sueldo, debes  ser capaz de evaluar la situación, adaptarte según sea necesario en el transcurso de la interacción, y entonces estarás listo para llegar a algún tipo de resolución satisfactoria.

Si tu amigo parece sentirse mejor como resultado de tus palabras, entonces necesitas saber cuándo dejar de proporcionarle esa  tranquilidad. Por otra parte, si tu jefe no parece estar de humor para hablar de ese aumento, tendrás que esperar a otro momento para abordarle con este asunto.

Estos son sólo dos ejemplos de casos en los que necesitas ser capaz de leer los sentimientos de otras personas y comunicarte de una manera que tengas esos sentimientos en cuenta.

Existen innumerables ocasiones, a diario, en las que tú y los que interactúan contigo se comunican y leen los sentimientos del otro. Cuanto mejor lo hagas, más satisfactorias serán esas interacciones. La inteligencia emocional, tu capacidad de leer las emociones, propias y ajenas, sin duda te ayudará, pero no es suficiente para garantizar una comunicación interpersonal exitosa.

El profesor de Marketing de la Universidad Estatal de Ohio, Blair Kidwell en colaboración con el profesor Jonathan Hasford, de la Universidad de Reno-Nevada, pusieron estas ideas a prueba. Desarrollaron y luego aplicaron un marco que implicaba la inteligencia emocional de los vendedores y consumidores durante el curso de una interacción comercial. En su modelo, cuando los clientes y vendedores tenían una alta capacidad emocional, ambos confiaban en el otro y se sentían bien acerca de su interacción. El cliente comprará y el vendedor se sentirá bien, no sólo por la venta, sino de la calidad de la interacción que la precedió. A los clientes con capacidad emocional baja les resultará difícil confiar en un vendedor, especialmente uno cuya propia capacidad emocional en sí mismo se sitúe en la parte baja del espectro. Cuando un cliente posee una capacidad emocional alta, pero el vendedor no, sentirá que lo único que al vendedor le importa es hacer una venta y se resistirá a los intentos de persuasión por parte del vendedor.

Curiosamente, Kidwell y Hasford proponen, además, que los clientes que tienen un alto contenido en capacidad emocional son más capaces de resistir la tentación que los comerciantes y publicistas astutos lanzan. Cuando entran en una tienda de un típico centro comercial con sus fragancias, colores y música característica, será menos probable que se dejen llevar por estas señales sensoriales y serán más propensos a priorizar sus propias necesidades. Si fueron a comprar velas, comprarán velas y no otros productos. No van a ser tentados por las “ofertas” que prometen grandes descuentos, ya que éstos apelan a las tendencias de la gente a comprar “por impulso” en lugar de prestar atención a la parte racional.

Este marco podría funcionar muy bien para la comprensión de las interacciones sociales o sentimentales, así como aquellos en el ámbito comercial. Cuando tú y tu pareja sois buenos en enviar y recibir señales emocionales, estaréis bastante bien sincronizados. Sin embargo, si tú posees una alta inteligencia emocional y tu pareja no (o viceversa), habrá momentos en que ambos os sintáis frustrados. Si ninguno de los dos sois particularmente fuertes en inteligencia emocional, habrá muchos momentos difíciles y es probable que vuestra relación no resista el paso del tiempo.

Dada la importancia de tener una capacidad emocional alta, sería interesante emplear tiempo y entrenar, como cualquier otra habilidad, en trabajar en el desarrollo de tu propia sensibilidad afectiva.

Utilizando las métricas establecidas en el artículo de Kidwell y Hasford, éstas parecen ser las cuatro áreas en las que la mayoría pueden beneficiarse:

1.- Percibir la emoción

Esta primera habilidad implica, como el término indica, la capacidad de leer las emociones con exactitud. Si eres emocionalmente consciente, sabrás si una emoción viene de ti o si viene de algo o alguien más. Quizás tengas un mal día y en lugar de atribuir emociones negativas a todos los demás, si eres  bueno en la percepción de la emoción, reconocerás que esos sentimientos son tuyos y de nadie más. Si tu capacidad emocional es alta, serás más resistente al mal humor de los demás y capaz de mantener tu ecuanimidad a pesar de la “crisis” que gira  a tu alrededor.

2.- Facilitar la emoción

Esta capacidad emocional pone tu agudeza emocional para conseguir que  estés listo para tomar decisiones. Según Kidwell y Hasford, con el fin de facilitar la emoción, debes ser capaz de evaluar las diferentes emociones en una situación y poder ponerlas juntas en una forma útil. El ejemplo que se proporcionan desde la psicología del consumidor es muy ilustrativo. Si te enfrentas a un vendedor agresivo, es muy probable que te enfades porque no te gusta ser tratado de esa manera. Sin embargo, si estás utilizando tu capacidad emocional, encontrarás otra manera de dejar que el vendedor sepa que te molesta este enfoque agresivo, tal vez mediante el envío de algunas señales no verbales sutiles que pondrán de manifiesto que este comportamiento te está poniendo tenso. La identificación de la emoción, averiguar de dónde viene, y luego decidir cómo actuar para resolver la situación es lo que producirá el mejor resultado posible.

3.- Comprender la emoción

Las emociones rara vez permanecen estáticas en el tiempo. Como Kidwell y Hasford señalan, tienden a evolucionar de forma constante. La mejor manera de entender la emoción, entonces, es considerar esa cualidad transitoria. A partir de ahí, puedes beneficiarte de la “previsión afectiva”. Este término se refiere a la capacidad de predecir lo que tus emociones serán en el futuro. Desafortunadamente, muchas personas son imprecisas en su pronóstico afectivo. Así como los meteorólogos proporcionan estimaciones porcentuales, la gente también puede proporcionar predicciones de si un evento en el futuro hará que se sientan mejor o peor. Cuanto mejor seas en la predicción de tus emociones en una situación futura, mejor será la toma de decisiones. Por ejemplo, es posible que erróneamente creas que encontrar esa pareja “perfecta” garantizará tu felicidad.  Esta previsión sólo te preparará  para una decepción porque nadie va a cumplir con esa expectativa.

4.- Gestionar la emoción

La autorregulación de las emociones es quizás una de las hazañas más difíciles que puedes lograr, especialmente cuando estás experimentando una fuerte emoción. En una situación de consumo, Kidwell y Hasford sugieren que la regulación emocional puede evitarte realizar gastos excesivos de manera impulsiva. Además, la regulación de tus emociones significa que no pierdes la calma cuando un artículo está agotado o cuando te ves obligado a esperar en la cola. Del mismo modo, en tu vida personal, la autorregulación emocional puede ayudarte a manejar la frustración (tener que esperar a tu pareja para cenar, o la decepción de las malas notas de tu hijo). Con ese jefe que no te está dando un aumento de sueldo, ser capaz de manejar tus reacciones emocionales significa que no vas a tener ninguna rabieta. Cuanto peor controles  tus emociones, cualquiera que sea la causa, menos probable será que obtengas el resultado que deseas.

En resumen, conocer tus emociones, ser capaz de regularlas, y luego ser capaz de compartir adecuadamente con los demás lo que está pasando dentro de ti son todos los elementos que necesitas  para conseguir una comunicación emocional exitosa. Y cuanto mejor sea la comunicación emocional, mejor te sentirás y mejor se producirán tus interacciones con los demás, lo que se traducirá en una sensación de felicidad.

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