12 + 1 alternativas. Controla el estrés sin pastillas.

El estrés es parte de nuestra vida, pero estar estresados constantemente no tiene por qué serlo. El estrés y la ansiedad no son sólo amenazas mentales, sino también físicas.

Cuanto más estresados estamos, más vulnerables somos y menos disfrutamos de la vida.

Para mejorar tu estado mental, físico y emocional, te dejamos varias alternativas sencillas y naturales para mejorar tu control del estrés.

    1. Respira adecuadamente. Ya hemos comentado en este blog las ventajas de una respiración diafragmática adecuada  y los perjuicios de la nociva respiración torácica, tan frecuente. Sigue nuestras sencillas instrucciones sobre respiración siempre que puedas.
    2. Ejercicios de visualización. Imagínate en una situación tranquila y relajada. Cierra los ojos, respira profundamente y concéntrate en tu respiración al tiempo que vas imaginando con detalle una situación que te resulte relajante, centrándote en todos los matices (olores, texturas, colores, etc.)
    3. Cuida tu postura. Intenta mantener una posición adecuada tanto en tu trabajo como en casa, en la mesa, en el coche, etc. Practica estiramientos sobre todo por la mañana al levantarte, cambia de postura frecuentemente, relaja tus músculos, etc.
    4.  Automasaje rápido. Masajea la palma de tu mano de manera circular con el pulgar de tu otra mano, o utiliza instrumentos de automasaje para la espalda, cuello o cabeza.
    5. Sonríe. Sonreír sólo trae efectos positivos. Aunque te pueda resultar ridículo, incluso si estás a solas, sonríe o ríe, verás cómo te sientes mejor.
    6. Cálculo mental. Cuenta atrás de tres en tres empezando por 100 (100, 97, 94…). Cuenta el número de letras en determinadas palabras, o idea ejercicios de cálculo mental para tener entretenido a tu cerebro
    7. Ordena tus problemas. Asigna un número en una escala de 0 a10 para aquellos acontecimientos que te provocan mayor nivel de estrés o ansiedad. Esto te ayudará a comprobar que muchos de los problemas a los que nos enfrentamos no son tan graves cuando podemos compararlos y categorizarlos de esta manera, y te ayudará a priorizar.
    8. Escribe. Escribir tus problemas te hace verlos desde una perspectiva diferente. Haz una lista con todo aquello que te estresa o te agobia y divídela en dos columnas: a la izquierda, coloca los problemas que crees que puedes cambiar y a la derecha aquellas situaciones que consideras que no tienen solución. A partir de ahí, concéntrate en cambiar lo que puedas y no le des excesivas vueltas a todo aquello que no tiene solución.
    9. Evita la tensión muscular excesiva. El estrés tiende a acumularse en determinadas partes de nuestro cuerpo, entre ellas las mandíbulas. El bruxismo o el continuo rechinar de dientes o apretarlos en exceso es señal de excesiva tensión. Sé consciente de ello y relaja tus mandíbulas. Prueba este ejercicio: coloca tus dedos en las articulaciones mandibulares, justo al lado de los oídos, y aprieta los dientes mientras inhalas; después suelta el aire y libera los dientes, notando como destensas tu mandíbula. Repite este ejercicio regularmente para ser consciente de la diferencia entre tensión y relajación y podrás evitar situaciones de tensión excesiva y perjudicial.
    10. Lucha. No te rindas ni te autocompadezcas ante el estrés. El victimismo sólo te hará caer más profundamente en el círculo vicioso del estrés. Al contrario, lucha y acepta los retos. Busca y encontrarás alternativas para todas las situaciones problemáticas.
    11. Cuenta hasta diez. Antes de que digas o hagas algo de lo que te puedas arrepentir, ante una situación estresante, para un momento, date unos segundos, respira y cuenta hasta diez. Esa mínima fracción de tiempo te ayudará a no tomar decisiones precipitadas.
    12. Aprende a decir NO. Si intentas hacer todo y decir a todo que sí estás asegurándote vivir con estrés y ansiedad. Márcate tus propios límites y no te agobies por decir que NO, es necesario un punto de individualismo y no hace falta que estés siempre intentando complacer a los demás.
    13. Reconoce tu estrés. El estrés se puede identificar, medir y controlar. El primer paso es aprender a identificarlo, entender las señales que nuestro cuerpo nos envía, las “alertas el estrés” . Si lo identificas, lo reconoces, y si lo reconoces, ya has dado un primer paso para controlarlo. A partir de ahí, todo está a tu alcance.

 

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